Concesión de carretera a San Ramón: Hora de responder a cuestionamientos

Después de ver el debate en Canal 7 entre Pedro Castro, Ministro del MOPT y Paul Brenes, representante de Foro de Occidente, se habrán nuevas dudas sobre el proceso de concesión de esta obra pública. Despejar estas dudas quedará en manos quizás de la Asamblea Legislativa como único ente gubernamental no-parcializado, aunque ahí podría también salir algún señor político interesado en mover el proyecto sin aclarar las dudas.

Carretera actual por el peaje de Naranjo

Carretera actual por el peaje de Naranjo

El principal argumento del Ministro fue dejar “claro” que el proyecto San José-San Ramón (57.8 km) es diferente a la ruta 27 o la carretera Cañas-Liberia (50 km). Primero, porque los costos dice el ministro son muchísimo mayores ya que según él, hacer pasos a desnivel es muy caro. La carretera Cañas-Liberia, financiada con un préstamo BID, está siendo hecha a 4 cuatro carriles, con espaldones, e incluyendo la ampliación de puentes. Este carretera tiene una distancia muy similar a la que hay entre San José-San Ramón, sin embargo los costos son muchísimo menores ($250 millones). Por otro lado, se hizo la comparación entre los trayectos San José-Santa Ana, y San José-Aeropuerto (14 kilómetros) y la diferencia en los peajes es casi de tres veces más caro en el segundo trayecto. Finalmente se indicó que el costo original era de $250 millones y al recalcular el presupuesto se duplicó (más de $550 millones de dólares) y esto inició también un cambio en el cálculo de las tasas de peajes que pasaron de $1.9 a $3.88 (tres veces más). Aquí de nuevo queda la duda del porque las tasas de peaje se triplicaron si el costo sólo se duplicó. Todo esto no tiene sentido lógico, económico, mucho menos social. Sin embargo para el Ministro, la concesión San José-San Ramón es diferente (aunque no se demostró cómo) y cuesta más.

Otras dudas e inconsistencias surgieron ayer. Mientras en una fuente se mencionó que la nueva carretera reducirá el tiempo actual de 2 horas en hora pico a 50 minutos, el ministro dice que serán sólo 30 minutos en ahorro. Lo que es aun más dudoso son las simulaciones que según el ministro han hecho consultores externos, la concesionaria y el CONAVI para llegar a decir que con la nueva carretera los viajeros se ahorrarán 6000 colones en combustibles, llantas, repuestos, etc. Estos argumentos y cálculos generan aun más dudas y hacen poner en entredicho dichas simulaciones que son más que eso, simulaciones. Lo que si queda muy claro es que desde Manolos a San Ramón nada va a cambiar y más bien los pasos a desnivel harán que las presas se hagan más rápido en varios sectores, dejando igual el consumo de combustible en esperas y presas. Sino hay ampliación a cuatro carriles, como debería ser, entonces el cuello de botella seguirá en diversos tramos del proyecto. Cualquiera que entiende de cuellos de botella sabe que es mejor colocarlos al final del proceso de manera que al menos el cliente o usuario esté muy cerca de salir del proceso al experimentar la espera y no el medio. Quizás esto es lo que más le duele a la población de Occidente que verá su dinero ($8 viaje redondo) irse a una concesionaria que no ampliará la carretera hasta San Ramón como debería ser.

Otro punto que duele y genera aun más roncha, es saber que el gobierno está reparando el trayecto Aeropuerto-Manolos para entregarlo ya hecho y listo a la concesionaria. Esto se hizo con fondos que se tienen para reparación de carreteras (sólo este trayecto consumió casi un 80% de estos fondos nacionales según se reportó en los medios nacionales). En los 30 años de administración, la concesionaria estará embolsándose más de $4.3 billones, lo cual indica que es un proyecto con rentabilidad de más de un 30%, o sea un super-negocio.

¿Por qué tanto empeño del gobierno para seguir con esta propuesta? Después de observar en los últimos años la inoperancia del gobierno para tomar decisiones libres de dudas, le quedará a los pueblos de Occidente el luchar para buscar las respuestas y que se respete la lógica. Quedará como siempre el recurso de tirarse a la calle para hacerse oír.

 

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